Qué hacen los bahá’ís
La juventud
Materiales de las conferencias juveniles
El período de la juventud
Entre los temas explorados durante la serie de conferencias sobre la juventud celebradas en todo el mundo en 2013 y las oleadas de encuentros posteriores hubo uno específicamente relacionado con el potencial y las características asociadas al periodo de la juventud.
Los párrafos siguientes se han extraído de los materiales estudiados por los participantes en las conferencias sobre este tema.
Las conferencias de juventud reúnen a jóvenes de distintas edades y experiencias diversas. Muchos son adolescentes que en la escuela, la familia y la vida comunitaria, se están preparando para los deberes de la vida adulta. Otros son jóvenes de más edad que quizás estén en la universidad o desempeñando algún trabajo, casados o en el proceso de formar una familia. A algunos, puede que las condiciones sociales les hayan impuesto deberes propios de una edad más avanzada, y que la subsistencia de sus familias dependa ya de ellos. Las comunidades de donde provienen son igualmente diversas, desde pequeños pueblos del mundo a barrios de grandes centros urbanos con millones de habitantes.
Independientemente de sus condiciones sociales, los jóvenes aspiran a un crecimiento espiritual e intelectual, y a «realizar una contribución a la suerte de la humanidad». Tienen muchas y estupendas capacidades, y canalizarlas de manera adecuada es una cuestión importante, ya que cuando están mal dirigidas o son manipuladas por otros pueden causar muchas desgracias sociales. Entre los jóvenes del mundo se encuentran los que están alerta a la visión de Bahá’u’lláh de un mundo espiritual y materialmente próspero.
En el servicio abnegado a la sociedad se hace posible el crecimiento personal y el aumento de la capacidad de contribuir al progreso social. "Servicio a la humanidad es servicio a Dios", subraya ‘Abdu’l-Bahá. Dedicando sus talentos y habilidades a la elevación de la sociedad llegan "a ser la causa de la tranquilidad del mundo de la creación". A medida que infunden sus actividades cotidianas con un espíritu de entrega generosa y ofrecen actos voluntarios para el bienestar de los demás, atraen la ayuda y las confirmaciones de Dios.
Por lo tanto, para un número cada vez mayor de quienes están en la flor de la vida es esencial «equiparse para una vida de servicio» a la sociedad. Naturalmente, muchos asuntos ocupan su tiempo y su energía: la educación, el trabajo, el entretenimiento, la vida espiritual, la salud física. Pero aprenden a evitar un enfoque fragmentado de la vida que no alcanza a ver las conexiones entre sus diversos aspectos. Esta visión desarticulada de la vida a menudo hace que las personas sean víctimas de las falsas opciones sugeridas por preguntas tales como si se debe estudiar o servir, progresar materialmente o contribuir al mejoramiento de los demás, seguir trabajando o dedicarse al servicio. El no encarar la vida como un todo coherente a menudo genera ansiedad y confusión. Mediante el servicio los jóvenes pueden aprender a favorecer una vida en la que los diversos aspectos se complementan entre sí.
Seguros de las bendiciones inagotables de Dios para quienes se levantan a servir, los jóvenes miran los entornos en los que se relacionan con los demás —la familia, el grupo de su generación, la escuela, el lugar de trabajo, los medios de comunicación, la comunidad— y reconocen las fuerzas sociales que actúan sobre ellos. Algunas de estas fuerzas, como el amor por la verdad, la sed de conocimiento y la atracción a la belleza, les impulsan en su progreso a lo largo de un sendero de servicio. Otras fuerzas, como por ejemplo el creciente materialismo y el egocentrismo, son destructivas y, al distorsionar la visión que los jóvenes tienen sobre el mundo, impiden el crecimiento individual y colectivo. A medida que avanzan en sus esfuerzos por contribuir a la construcción de un mundo mejor, aumenta de múltiples maneras su capacidad para aprovechar las fuerzas espirituales y sociales que les convierten en constructores de la civilización.
Preguntas de reflexión
¿Cuáles son las fuerzas positivas o negativas que operan en los entornos en los que interactúan los jóvenes? ¿De qué formas estos espacios podrían influir en los jóvenes?
¿Cómo ven el papel de su generación en la sociedad? ¿Cuál es el propósito elevado que moldea sus acciones individuales y colectivas?
Analice el efecto positivo que el servicio tiene sobre el crecimiento espiritual e intelectual, y sobre la capacidad de las generaciones jóvenes para contribuir al progreso social.










